Primer reportero mexicano asesinado en 2012, víctima de una “confusión” de sicarios

Publicado: enero 12, 2012 de libex en Alertas

México, 11 de enero 2012.- A cinco días del asesinato de Raúl Régulo Garza Quirino, colaborador del semanario La Última Palabra, los indicios apuntan a que fue baleado por sicarios que lo confundieron con otra persona, informó Miguel Óscar Pérez, director editorial de la publicación.

De acuerdo con los primeros reportes, en la tarde del 6 de enero, alrededor de las 17:30 horas, Quirino Garza fue tiroteado cuando conducía su nuevo auto por el centro de Cadereyta, Nuevo León, por un grupo de hombres armados que se movilizaban en dos automóviles.

En su intento de escapar, Quirino Garza llegó hasta el taller “El Arroyo” propiedad de la familia y donde estaba su domicilio, a unos 300 metros del Palacio Municipal de Cadereyta, localidad de casi 112 mil habitantes situada en el norte de México.

Ahí le dispararon sus perseguidores. El cuerpo quedó dentro del auto que acababa de comprar, un Jetta negro de modelo reciente, y en su entorno 15 casquillos calibre .40 y nueve milímetros. Así quedó consignado como el primer periodista mexicano asesinado en el año 2012.

Sin embargo, está plenamente descartado que no fue asesinado por motivos relacionados con su actividad periodística. “Todo apunta a que lo mataron por una confusión, porque los sicarios buscaban a una persona que tenía un Jetta negro, como el que acababa de comprar Raúl”, dijo al Centro de Periodismo y Ética Pública (Cepet) Miguel Óscar Pérez.

Como sustento de su afirmación, indicó que los sicarios, al darse cuenta de su error, al día siguiente (sábado 7 de enero) regresaron a la zona donde vivía Garza Quirino y mataron a uno de sus vecinos, que también tenía un Jetta negro. Aparentemente, éste era el hombre al que buscaban, y no al colaborador de La Última Palabra.

El director editorial de la publicación precisó que Garza Quirino colaboraba esporádicamente desde hace cinco o seis años en La Última Palabra con información policíaca. No tenía dentro del medio una responsabilidad fija de cubrir una fuente, ni lugar asignado dentro de la publicación. Tampoco firmaba sus notas.

“Teníamos aparte una amistad”, dijo Miguel Óscar Pérez, al comentar que Garza Quirino era funcionario público de tiempo completo en la Secretaría de Desarrollo Social del Ayuntamiento de Cadereyta.

Cuando terminaba su labor en la presidencia municipal, describió, Garza Quirino iba a la Cruz Verde, en donde como paramédico llegó a ser comandante de grupo de socorristas. De ahí obtenía información sobre choques, violaciones o heridos que luego transmitía al semanario.

La zona de Cadereyta, Nuevo León, es limítrofe con Tamaulipas, por lo que se caracteriza por ser área de actividad del violento cártel de Los Zetas.

Al respecto, Miguel Óscar Pérez precisó que en La Última Palabra no se publica información relacionada con la actividad del crimen organizado porque “no hay ninguna garantía para nuestra seguridad; todavía en el área metropolitana de Monterrey (capital de Nuevo León) los periodistas están más organizados y aún así está todavía pendiente de resolver el caso de la desaparición del reportero de TV Azteca”.

La investigación del asesinato de Garza Quirino quedó bajo la responsabilidad de la Procuraduría del Estado como delito del fuero común, comentó Miguel Óscar Pérez. Aún así, dijo, representantes de la Procuraduría General de la República, de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y de varios organismos no gubernamentales se han puesto en contacto con directivos del medio para darle seguimiento al caso.

En su edición del próximo viernes 13 de enero, comentó, La Última Palabra publicará una semblanza de Garza Quirino, “porque era una persona muy querida por la comunidad de Cadereyta”.

El Cepet lamenta los sucesos, en cuyos detalles se advierten las condiciones en las que laboran los comunicadores de los medios ubicados en las zonas de México focalizadas por la intensa violencia de las organizaciones criminales.

Al mismo tiempo, exhorta a las autoridades a que se realice una investigación a profundidad para lograr la captura de los responsables del asesinato de Raúl Régulo Garza Quirino, y así evitar que su crimen se agregue a los 75 asesinatos irresueltos de periodistas contabilizados por la Comisión Nacional de Derechos Humanos desde el año 2000 al 2011.

Contacto:
libex@cepet.org
Tel. (+52) 55 8421 6060

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